EDITORIAL/Caín y Abel

En semanas anteriores de nuevo hemos visto las estremecedoras escenas de los ataques del gobierno israelí a Palestina. Un viejo conflicto entre hermanos que parece haber sido fraguado por el diablo. Ver Más »

VISIT - ANDO /Exconvento de San Nicolás de Tolentino, Actopan, Hidalgo

En busca del sabor exquisito del gusano de maguey me encaminé a Actopan, Hidalgo, población conocida por su gastronomía. Y en verdad, si eres de ”buen comer y beber” piensa en la barbacoa y el ximbó Ver Más »

DARDO ARTE /Porque te amo/Eso está escrito

La canción rencorosa se propagaba melancólica por toda la habitación, Rodrigo llenaba su copa una y otra vez/ Lápiz, lapicero ¿me quiere, no me quiere? –repetía la pequeña columpiándose en la rama del viejo árbol. Ver Más »

CARTA A... / A los benefactores

Estimados benefactores: Por medio de esta carta me permito expresarles mi agradecimiento por preocuparse por los miserables de este país. Sé que son seres con conciencia, la cual les obliga a donar determinada suma a las instituciones de caridad, su intención es muy loable Ver Más »

RESEÑA /Nazarín

Nazarín es una novela del Realismo español, escrita por Benito Pérez Galdós (1843-1920), narrador prolijo que escribió entre otras obras La fontana de oro (su primera novela, 1860); Doña Perfecta, Marianela, Fortunata y Jacinta, Miau, Misericordia y Episodios Nacionales. Ver Más »

DE LA LENGUA /De puto, puta y otras puterías

Durante la pasada Copa Mundial de Futbol se calificó como racista y discriminadora a la porra mexicana por gritar “puto” cada que el portero del equipo contrario despejaba. La Federación Mexicana de Futbol se vio amenazada con una sanción por lo que se argumentó que el grito no era un insulto Ver Más »

SIN PREJUICIOS / De la guerra

Se dice que las guerras son necesarias cuando tienen un fin loable. ¿Qué tipo de fin se entiende por “loable”?, ¿las guerras pueden tener un fin positivo?, ¿acaso la libertad o la justicia se consiguen asesinando? Ver Más »

PARA CONOCER /Alfonsina Storni

Alfonsina Storni es una poeta cuya mención nos remite a las hermosas canciones que su vida, su obra y su muerte han inspirado: “Alfonsina y el mar” y “Templo de agua”. Alfonsina es oleaje y poesía. Ver Más »

 

Carta a los benefactores

viridiana430Estimados benefactores:

 

Por medio de esta carta me permito expresarles mi agradecimiento por preocuparse por los miserables de este país. Sé que son seres con conciencia, la cual les obliga a donar determinada suma  a las instituciones de caridad, su intención es muy loable, los admiro, pues he de confesar que yo carezco de espíritu altruista y jamás doy diezmos ni limosnas (no puedo deducir donativos, pues soy contribuyente cautivo).Además, desconfiada, escruto al que pide, escucho sus palabras y sus lágrimas y acabo por pensar que son falsas. Los niños sí que me enternecen, sobre todo, los que andan a altas horas de la noche vendiendo chicles o arrastrándose por el piso de los vagones del metro. Me pregunto a qué hora duermen, si van a la escuela, si han comido… A veces me conmuevo al punto de intentar sacar una moneda, pero mientras hurgo en mi bolsillo, pienso en los adultos que manipulan y obligan a esos niños a pedir dinero o a vender –chicles y miseria. Entonces me guardo mi monedita y en su lugar saco una brillante, enorme y jugosa manzana roja, que para nada es la de Blanca Nieves, pero en su mayoría los niños y los borrachos que, como yo, también son mal pensados, me la desprecian; supongo piensan que soy la bruja asesina. Y es que en cuestiones de caridad y compasión se suele caer en retruécanos. Las buenas intenciones no siempre devienen en bien y la caridad a ciegas es locura. Hay lobos que se disfrazan de corderos y corderos amigos de lobos. Mejor que yo, lo explica Buñuel en sus películas, Nazarín o en Viridiana (ambas basadas en novelas de Benito Pérez Galdós).  En Viridiana sobre todo se vive el retruécano real y ficticio (Buñuel hace de una mediana, una buena actriz). Recordaran que en Viridiana una ex novicia compasiva e ingenua (Silvia Pinal) recoge vagabundos y estos terminan abusando de su “bondad”. Hay una famosa escena, el selfie a la manera de La Última Cena, de Leonardo. El “selfie” es una provocación y una bella imagen. Las fotografías de políticos, intelectuales y empresarios benefactores con madres Teresa de Calcuta distan mucho de la belleza lograda en un film de Buñuel, pero de todos modos impactan. Se dona a asociaciones civiles y se premia labores “altruistas” sin compasión y sin empatía. El “selfie” es lo que importa y la sala de recibimiento bien barrida. El visitante nunca se interna en los dormitorios. A los miserables, de lejos, lanzando vítores y sonriendo por haber recibido una donación.  Ah, los lobos sueltos, se divierten  fundando asociaciones civiles sin fines de lucro y libres de impuestos y supervisión. Los políticos se pasan por allí, sólo para la foto que comprueba que trabajan en resolver  los problemas sociales. La compasión hipócrita es hueca y peligrosa. Algunos se aprovechan del remordimiento de unos, la buena intención de otros y la miseria de muchos. Viridiana juega en trío.

Alfonsina Storni

alfonsina430Alfonsina Storni es una poeta cuya mención nos remite a las hermosas canciones que su vida, su obra y su muerte han inspirado: “Alfonsina y el mar” y  “Templo de agua”.  Alfonsina es  oleaje y poesía.  Construyó a través de la palabra un discurso de libertad; rasgó con su actitud el silencio impuesto a las mujeres durante siglos. San Pablo decretó que las mujeres guardaran silencio en la iglesia y por extensión en la casa. De allí el dicho: “Calladita te ves más bonita” y otras frases como “Las mujeres son objetos de cabellos largos e ideas cortas”, atribuido a Schopenhauer, pero Alfonsina, para nuestro beneficio, no era una mujer obediente y sí  una transgresora de las normas. Hizo caso omiso de San Pablo y contradijo a Schopenhauer:

Bien pudiera ser
Bien pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer,
Dicen que en los solares de mi gente, medido
estaba todo aquello que se debía hacer…
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna…Ah, bien pudiera ser…
A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero, se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.
y todo esto  mordiente, vencido, mutilado,
todo esto que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que sin quererlo lo he libertado yo.

Alfonsina, haciendo honor a su nombre  (“la dispuesta a todo”), fue una mujer que abrió veredas para nosotras, las mujeres del siglo XXI, a través de su actitud trasgresora.  Miembro de una familia pobre, a temprana edad hubo de trabajar como mesera y obrera. Posteriormente, cuando tenía diecisiete,  como actriz en la compañía de teatro de “Manuel Cordero”, con la cual se fue de gira. Regresó  a la casa materna para estudiar para maestra rural y  comenzó a escribir poesía en las revistas Mundo rosarino y Monos y monadas. A los diecinueve años partió a Buenos aires, llevaba poco dinero y esperaba un hijo, fruto del amor a un hombre casado. En Buenos Aires se desempeñó como mecanógrafa, en un momento histórico (1912), en el cual los hombres eran los que realizaban ese trabajo.

Sus  primeras publicaciones atrajeron a escritores y a  periodistas; uno de estos últimos se impresionó enormemente cuando la conoció, pues se percató de la sensibilidad y la inteligencia de Alfonsina, pero también de la pobreza en la que vivía. Mientras le  realizaba una entrevista, ella metía sus pies debajo del sillón tratando de ocultar sus zapatos rotos.

Actriz, madre soltera, mujer que vivía sola, mecanógrafa, escritora, independiente, libre, Alfonsina, “La dispuesta a todo”, transgredió  las normas morales y sociales impuestas por los hombres. La manera en la cual vivió el amor dista de ser la usual en la primera mitad del siglo XX. Recordemos que el disfrute de los placeres eróticos era una más de las prohibiciones a una muchacha “decente”. La mujer debía llegar virgen –“alba”—diría Alfonsina, al matrimonio y tener relaciones sexuales no con fines placenteros sino para procrear. Llevar la casa, atender al marido, atender a los hijos, no pensar, no hablar, ese era el destino de las mujeres en época antigua. El esposo sí que tenía derecho al placer. Alfonsina luchó por la igualdad entre hombres y mujeres. El amor era para ella el despertar de la imaginación y del cuerpo, el amor era la vida, el placer de saberse amante y amada. Escribió  poemas de amor en prosa, a modo de una confesión:

El ensueño:
I
Acababa noviembre cuando te encontré. El cielo estaba azul y los árboles muy verdes. Yo había dormitado largamente, cansada de esperarte, creyendo que no llegarías jamás. Decía a todos: mirad mi pecho, ¿veis?, mi corazón está lívido, muerto, rígido. Y hoy, digo: mirad mi pecho: mi corazón está rojo, jugoso, maravillado.

En este poema el contraste entre una estación y otra, entre la muerte simbólica y la vida, entre el dormir y el despertar, enaltece la imagen del amor como un experimentarse vivo si y sólo si se experimenta en el otro. Se es vital en el otro, la acción de vivir sólo es posible con la experiencia del amor. El pecho se abre a la vida en el amor como una flor en primavera. Los contrarios se complementan y se confunden en su unión:

XI:
Estoy en ti. Me llevas y me gastas. En cuanto miras, en cuanto tocas, vas dejando algo de mí. Porque yo me siento morir como una vena que se desangra.

Morir, paradójicamente, conduce a la vida, desvanecerse, abandonarse en el otro, en la languidez de amar. La confusión o unión del amado y de la amante continúa en el siguiente poema, en el cual la poeta evoca la imagen de la presencia del amado en el recuerdo de lo sentido, vivido:

XVI:
Estás circulando por mis venas. Yo te siento deslizar pausadamente. Apoyo los dedos en las arterias de las sienes, del cuello, de los puños, para palparte.

Es esa evocación de lo sentido, por lo que el cuerpo ansia de nuevo el encuentro:

 XV:
Pongo las manos sobre mi corazón y siento que late desesperado. –¿Qué quieres tú? Y me contesta: –Romper tu pecho, echar alas, agujerear las paredes, atravesar las casas, volar, loco, a través de la ciudad, encontrarle, ahuecar su pecho y juntarme al suyo.

La imagen del amor es la plenitud:

 Plenitud:
XXXII:
Oye: yo era como un mar dormido. Me despertaste y la tempestad ha estallado. Sacudo mis olas, hundo mis buques, subo al cielo y castigo estrellas, me avergüenzo y me escondo entre mis pliegues, enloquezco y mato mis peces. No me mires con miedo. Tú lo has querido.

En 1935 Alfonsina se enferma de cáncer de mama, le extirpan un seno, cirugía de la cual no se recuperó ni física ni emocionalmente. Cuentan que se encerró en su casa a esperar la muerte, allí le llegó la noticia de que su amigo, el escritor Horacio Quiroga,  se había suicidado. Como él Alfonsina se suicidó, dicen que se sumergió lentamente en el mar el 26 de enero de 1938, en Colonia Uruguay. Antes de hacerlo escribió un poema, en donde no se olvida de aludir al último amor de su vida, del cual poco se sabe.

 Voy a dormir
 Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
y el edredón de musgos encardados.
 Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
ponme una lámpara a la cabecera,
una constelación, la que te guste:
todas son buenas; bájala un poquito.
 Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases.
Para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…

De puto, puta y otras puterías

putadeputoDurante la pasada Copa Mundial de Futbol se calificó como racista y discriminadora a la porra mexicana por gritar “puto” cada que el portero del equipo contrario despejaba. La Federación Mexicana de Futbol se vio amenazada con una sanción por lo que se argumentó que el grito no era un insulto, sino una costumbre de la afición que no zahería a ningún homosexual, por lo tanto no era resultado de la homofobia. La FIFA decidió no emitir sanción alguna.

Pero las costumbres las más de las veces dirigen los actos irreflexivos. No toda costumbre es sana ni tiene por qué seguirse. La palabra “puto”, “puta”, tiene una carga negativa y su uso siempre señala desprecio, coraje –odio–, desagrado y disgusto. En principio la palabra califica a una persona que recibe dinero a cambio de relaciones sexuales. Especialmente se usa para señalar a las mujeres que se dedican a la prostitución o a las que mantienen relaciones con más de un hombre. Por supuesto, es un insulto (no tengo conocimiento de alguna palabra que designe específicamente a los hombres que pagan).  Segundo, se llama “putos” a los hombres que gustan sexualmente de otro hombre. En este caso también es un insulto, pero doble. Por un lado se denigra al hombre en cuestión y por el otro a la mujer, pues se le llama puto en alusión a los ademanes “mujeriles”. Lo femenino se opone a lo masculino en términos de positivo y negativo: débil-fuerte, cobarde-valiente, no pensante-inteligente. El hombre de actitudes femeninas es un hombre cobarde, delicado, miedoso y de poco seso (la calificación guía un comportamiento que es peligroso, cuando se  exige pasar pruebas absurdas como matar, abusar o despreciar a alguien: “Eres puto si…”).

Por extensión, “puto” es aquel que no mantiene su palabra o que no se comporta como el clamor de su comunidad lo exige: “No seas puto” =“mala onda”, “mala leche”, “mal pedo”,  “mal plan”, “mal amigo”. El cariz de mal carga a las frases: “Puta suerte” e “hijo de puta”. Lo prometido y no cumplido no tiene valor: “¡Qué puto!”= “Poco hombre”, “no tengo ni puto peso”, “nos echaron a la puta calle”, “ni puta idea”. En todo caso la palabra se emplea para  designar un hecho o una persona que provoca disgusto o desagrado, lo cual puede ser algo que cuesta mucho: (una puta), que se nos hace muy complicado: “Puta prueba”, “puta vida”. Ese algo que costó mucho pudo haber sido satisfactorio: “Estuvo de puta madre”= estuvo muy bien. (Claro, cuando el cliente está satisfecho con los servicios sexuales que compró).