Exconvento de San Nicolás de Tolentino, Actopan, Hidalgo

En busca del sabor exquisito del gusano de maguey me encaminé a Actopan, Hidalgo, población conocida por su gastronomía. Y en verdad, si eres de ”buen comer y beber” piensa en la barbacoa y el ximbó, cocidos en horno subterráneo, sobre pencas de maguey. El olor y su apetitosa apariencia es un deleite para los sentidos. Se acompañan con nopales y tortillas hechas a mano, o si prefieres, con una gordita de escamoles o chinicuiles o chicharras o gusanos de maguey o flores de garambullos. Hay bastante para elegir. En cuanto al pulque, qué te puedo decir, natural o curado, es delicioso.

exconvento430Pero Actopan no es sólo gastronomía, a ella se suman la arquitectura y la pintura. Antes de degustar las exquisiteces gastronómicas, te recomiendo consientas el ojo. Visita el templo y el exconvento de San Nicolás de Tolentino, un santo que identificarás por sus símbolos, la estrella en medio del pecho, el libro de las reglas, el lirio y el crucifijo. La construcción semeja una fortaleza medieval por su estilo plateresco, se yergue en la plaza, coronado por los montes, allá a lo lejos, las rocas conocidas como Frailes parecen ir caminando uno detrás de otro como en procesión.

Los frailes agustinos fundaron el convento en 1546. Su pórtico está conformado por arcos de medio punto. Arcos ojivales, bóvedas góticas, pinturas al fresco de diseño geométrico, de trazos fuertes en negro y blanco y ocasionalmente rojo. Los motivos decorativos se repiten una y otra vez, recordando a través del símbolo de la orden, un corazón atravesado por tres flechas, el amor divino: “Habías atravesado nuestro corazón con las flechas de tu amor, y llevamos tus palabras atravesadas en nuestras entrañas…” –escribió San Agustín. Éste, santa Mónica, san Nicolás y otros frailes agustinos permanecen en lectura y estudio. Sobrios en su hábito, una túnica de color negro que llega hasta los tobillos y una capucha en forma de punta o de cono, los frailes agustinos, como san Agustín, doctor de la iglesia, cultivan el amor a dios, al estudio y la meditación.

Otro tipo de murales encontramos en la capilla abierta; su construcción es un arco de medio punto y bóveda de cañón corrido. Se observa que debieron haber sido muy bellos y, digo debieron, porque casi se han perdido. Apenas se alcanzan a distinguir escenas del infierno, bastante coloridas, sin embargo.

Ahora sí, después de deleitar el ojo y el espíritu, a deleitar el paladar. ¡Buen provecho!

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